miércoles, 2 de abril de 2008

GRAN SOL, AL FINAL DE LA MAREA.

"Gran Sol: Al final de la marea"


La dura vida de los pescadores en "Gran Sol: Al final de la marea"
"Gran Sol: Al final de la marea" muestra cómo es la vida de los pescadores que, año tras año, ponen rumbo a ese caladero que Ignacio Aldecoa inmortalizó en su novela "Gran Sol".



Este trabajo fue premiado en la XXI Semana Internacional del Cine Naval y del Mar de Cartagena (en 2002)

Entre los paralelos 48 y 60, al oeste de las Islas Británicas, se encuentra Gran Sol, un caladero mítico para los pescadores españoles. En este caladero, la riqueza de sus mares es inseparable de la ferocidad de los temporales. Y hasta Gran Sol se aventuran los pescadores españoles, en barcos de poco más de treinta metros de eslora, en busca de uno de los pescados más preciados del mercado: la merluza de pincho.
Durante veinte días, con jornadas extenuantes y conviviendo en camarotes diminutos, quince hombres expertos en un oficio que se pierde, la pesca artesanal de palangre, coquetean con la muerte por salarios que pocas veces superan los mil doscientos euros.

"Gran Sol: Al final de la marea"
Un equipo de Documentos TV se ha embarcado en una de estas naves para mostrar las condiciones de vida y trabajo de unos marineros que asumen resignados la dureza de su oficio. El sector pesquero español es el más importante de la Unión Europea y, sólo en Galicia, 120.000 empleos dependen de la pesca.

En el documental se cuenta que, en muchos puertos, la única alternativa sigue siendo trabajar en la mar. Pero cada vez son menos los jóvenes españoles dispuestos a soportar un oficio, la pesca en Gran Sol, que exige pasar embarcado trescientos días al año. Por eso, ya es habitual que los armadores recurran a marineros peruanos o marroquíes para completar sus tripulaciones.
“Gran Sol: Al final de la marea", con guión de Daniel Quiñones y realización de Javier Rebollose, centra su atención en un barco de pesca artesanal de altura, el Pellizar, que tiene su base en el puerto de Celeiro, al norte de la provincia de Lugo, donde más de mil familias viven de las aguas de Gran Sol. Los hombres del Pellizar faenan durante tres semanas sin descanso en este caladero que abarca desde el sur de Inglaterra hasta las aguas del Mar del Norte y, cuando regresan a puerto, pasan sólo tres días en tierra antes de volver a embarcarse.

La historia de Gran Sol es también la historia de las familias que esperan el regreso de los marineros. Para ellas, y sobre todo en invierno, cuando las tormentas son feroces, el retraso más leve o la mínima ruptura en la comunicación supone otra vez la angustia. Una angustia justificada: en la década de los noventa perdieron la vida 256 marineros españoles.

En el trasfondo, un sector en crisis. Gran Sol es un caladero comunitario, y los barcos que allí faenan lo hacen con más garantías que otros, como los de la flota de Marruecos, abocada al desguace. Aun así, cuando nuestro país ingresó en la Unión Europea, cuatrocientos barcos españoles faenaban en Gran Sol. Hoy apenas llegan a doscientos.

"Gran Sol: Al final de la marea" (Vídeo).

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Saludos de NICAYO.

Hola amigos soy José Antonio Franco un pescadero de Zaragoza con más de 30 años de experiencia y sobre todo amante del mundo del pescado y del buen hacer en esta profesión.
Estoy muy contento de poder materializar una idea en este blog, es algo que tenía en mente desde hace mucho tiempo y poderlo compartir con todas las personas que les apasione este bonito mundo de nuestra cultura marinera.
Saludos.